MENSAJES Y APARICIONES
OCTAVA APARICIÓN 25 de mayo de 1985
Fue durante una vigilia de Pentecostés realizada en la CAPILLA DE MARÍA SANTIFICADORA. En esta fecha a la que asistieron 120 personas, hacia las 11:00 P.M. ocurrió lo siguiente, tal como lo narra el mismo Luis Federico:
 
 "... La SANTÍSIMA VIRGEN, MARÍA SANTIFICADORA, se aparece en toda la entrada, por la puerta del medio de la Capilla, a unos 150 centimetros de la altura del piso. Yo, sorprendido por este acontecimiento, abrí las manos muy en alto, como lo hacemos los de la Renovación Carismática. ELLA, MARÍA SANTIFICADORA, se fue viniendo por toda la nave del medio, hasta incrustarse en la imagen, que estaba en la mesa del altar, su propia imagen. Yo di media vuelta para quedar frente a ELLA y la miré; ELLA estaba como transparente, sobre su imagen, como siempre con su leve sonrisa, su NIÑO, moviéndose graciosamente, mirando a las 120 personas que estaban en frente. ÉL daba la impresión de que se quería salir de los brazos de su bondadosa MADRE, para irse hacia los humildes como ÉL. ELLA, NUESTRA SEÑORA, me miró; noté en sus ojos que había una ligera tristeza, me sonrió, alargó su santa mano y me dió la Sagrada Comunión. Una fuerza sobrenatural hizo que me volteara para mirar a la asamblea, que ya estaba de rodillas, llorando de alegría por la presencia de NUESTRA SEÑORA; memiraron todas las personas señalando la Sagrada Hostia que yo tenía en la lengua, la forma dió una vueltecita en la boca como confirmándole a la gente que conmigo estaba que CRISTO NUESTRO SEÑOR estaba con nosotros".
 
 OCTAVO MENSAJE

 
 La SEÑORA me dijo:
 
 "No temas, SOY LA SANTIFICADORA de los hijos de mi PADRE, rezad, rezad mucho, más profundamente de como habeis hecho. Ora con los que te ayuden por el Santo Padre, pues como lobos andan muchos hombres tras la vida del Vicario de CRISTO en la tierra y dí siembre: TRINIDAD SANTÍSIMA, te pido por los que no creen, por los que no te adoran, por los que tienen el corazón árido como el desierto, por los que no esperan de tí ni te aman".
 
 Cuando aprietan las espinas que hay en el corazón de mi amado JESÚS y en el corazón mío, por la maldad de las almas pecadoras soy como paloma en tejado de casa vacía, porque los moradores que hay en ella parece que no estuvieran; en vez de darme consuelo, me lanzan piedras; como trigo me dan granos vacíos y como agua me dan arena. Cuando las almas de mi PADRE vienen a darme consuelo, los que deben cuidarme me apedrean. Que no me den nada si no lo quieren, pero que no ahuyenten al que quiera buscarme.
 
 Benditos sean los ancianos de mi PADRE, que cuidan de mis hijos. Benditos sean los que en mi advocación crean, porque en la casa de mi PADRE hay gloria en abundancia para todos ellos.
 
 Sé obediente hijo y espera rechazos. Bendice a mi PADRE, glorifica a mi HIJO y al ESPÍRITU SANTO. Dadme muchos rosarios con los que te ayuden intercediendo por las almas pecadoras. No admitas que reten tu fe; seré tu SANTIFICADORA y tu SANTIFICADOR mi SEÑOR JESUCRISTO; hasta el último leñazo que te den, sopórtalo con mansedumbre, por amor a CRISTO JESUS y a tu prójimo.
 
 No hables de los secretos que te he dicho, hastra que no te lo exijan tus superiores o tu Pontífice; pues el primero, más penitencia te pondrá; sé obediente y sumiso; yo estoy con él y contigo; no temas. Si no te lo existen, mis palabras serán como sal que se hecha en la herida. Ora por el compromiso que tienes y conserva la paz de tu espíritu. Mas si te lo preguntan, diles de por qué la lengua se les vuelve un nudo para proclamarme como MARÍA SANTIFICADORA; es que ¿Acaso después de mi PADRE y de mi HIJO muy amado, no SOY YO la que santifico a las almas que están para perderse? Pregúntales que si ese título no está de acuerdo con lo que YO hago en el cielo con mi SEÑOR JESUCRISTO. Diles que, ¿Cuál es el título de todas mis advocaciones, sino el de SANTIFICADORA de los hijos de mi PADRE?
 
 Si mi PADRE es el SEÑOR, YO SOY su hija y a la vez la esposa de su SANTO ESPÍRITU, MADRE INMACULADA de su HIJO, toda sin mancha; así que SOY LA SEÑORA DEL CIELO; si mi HIJO es el REDENTOR, YO SOY LA CORREDENTORA; y si MI HIJO ES EL SANTIFICADOR, YO SOY LA SANTIFICADORA, por gracias de MI SEÑOR y de mi HIJO.
 
 Que algunos no se traguen la lengua para nombrarme SANTIFICADORA de todos los hombres. M PADRE me SANTIFICÓ con la presencia del SANTO DE LOS SANTOS en mi vientre; por lo tanto, SOY LA SANTIFICADORA, a cuyo título deben honrarme.
 
 Desde el año 1976, he mandado unos mensajes a los ministros de la iglesia y casi todos les dieron la espalda a la MADRE DE DIOS; parece que no temen al que me envió: ¿No significa nada que haya venido como SANTIFICADORA de muchos pecadores, y mis revelaciones no tuvieron ninguna validez? Pues bien, que miren desde el primer mensaje y se darán cuenta desde dónde viene en desgracia vuestra tierra colombiana; también se darán cuenta de que todos los mensajes se han ido cumpliendo por la gracia de la TRINIDAD ETERNA.
 
 Cómo es posible que viendo cómo varios de mis hijos se han levantado de sus camillas, por la bondad de CRISTO JESUS; y conversiones de almas pecadoras que vuelven a frecuentar los sacramentos y abundantes gracias  que el ESPÍRITUO SANTO derrama como lloviznas sobre el pueblo humilde de mi PADRE, todas estas cosas y muchas más se han quedado en silencio como siempre.
 
 Benditos sean los ministros de mi PADRE que han visitado mi Santuario, porque son su presencia han recibido de los dones que vine a traerles de parte de JESUCRISTO para que sean más luz, para que los que están ciegos, pues para los encargados de pastorear el rebaño de mi PADRE fueron mis visitas y mis mensajes y todavía no los han entendido.
 
 Diles que si no consagran a Colombia a mi CORAZÓN INMACULADO como SANTIFICADORA, a mis pobres hijos les vendrán más desgracias, más miserias y más angustia. No porque la DIVINIDAD ETERNA lo quiere, sino por el abandono de los hombres que como fieras andan en los montes pestilentes del pecado...
 
 Porque la falta de oración personal y espiritual ha dejado un campo abierto para que el mundo entre por todas las áreas posibles. No te dejes menguar, habla de mi advocación con tu idioma humilde; el ESPÍRITO SANTO les dará el don de entendimiento a los que estén contigo Porque si alguien niega que estuve a tu lado aquí en tu país como LA SANTIFICADORA de tí y de tu prójimo, también me negará como la INMACULADA CONCEPCIÓN, porque son dos gracias que DIOS me ha concedido y que quieren decir lo mismo en su orden.
 
 Dadme muchos Rosarios a mi nueva advocación pidiendo la santificación de los pecadores.
 
 LA SANTÍSIMA VIRGEN bendijo a todos los que estábamos en la capilla y fue saliendo lentamente como entró y sin darnos la espalda y en la mitad del templo, dijo con voz muy cariñosa:
 
 "No enviaré nada personal; espiritual, todo lo que me pidan, en nombre de mi amado JESUCRISTO."
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