Fue durante una vigilia de Pentecostés
realizada en la CAPILLA DE MARÍA SANTIFICADORA. En esta fecha a la que
asistieron 120 personas, hacia las 11:00 P.M. ocurrió lo siguiente, tal
como lo narra el mismo Luis Federico:
"... La SANTÍSIMA VIRGEN, MARÍA SANTIFICADORA, se aparece en toda la
entrada, por la puerta del medio de la Capilla, a unos 150 centimetros
de la altura del piso. Yo, sorprendido por este acontecimiento, abrí las
manos muy en alto, como lo hacemos los de la Renovación Carismática.
ELLA, MARÍA SANTIFICADORA, se fue viniendo por toda la nave del medio,
hasta incrustarse en la imagen, que estaba en la mesa del altar, su
propia imagen. Yo di media vuelta para quedar frente a ELLA y la miré;
ELLA estaba como transparente, sobre su imagen, como siempre con su leve
sonrisa, su NIÑO, moviéndose graciosamente, mirando a las 120 personas
que estaban en frente. ÉL daba la impresión de que se quería salir de
los brazos de su bondadosa MADRE, para irse hacia los humildes como ÉL.
ELLA, NUESTRA SEÑORA, me miró; noté en sus ojos que había una ligera
tristeza, me sonrió, alargó su santa mano y me dió la Sagrada Comunión.
Una fuerza sobrenatural hizo que me volteara para mirar a la asamblea,
que ya estaba de rodillas, llorando de alegría por la presencia de
NUESTRA SEÑORA; memiraron todas las personas señalando la Sagrada Hostia
que yo tenía en la lengua, la forma dió una vueltecita en la boca como
confirmándole a la gente que conmigo estaba que CRISTO NUESTRO SEÑOR
estaba con nosotros".
OCTAVO MENSAJE
La SEÑORA me dijo:
"No temas, SOY LA SANTIFICADORA de los hijos de mi PADRE, rezad, rezad
mucho, más profundamente de como habeis hecho. Ora con los que te ayuden
por el Santo Padre, pues como lobos andan muchos hombres tras la vida
del Vicario de CRISTO en la tierra y dí siembre: TRINIDAD SANTÍSIMA, te
pido por los que no creen, por los que no te adoran, por los que tienen
el corazón árido como el desierto, por los que no esperan de tí ni te
aman".
Cuando aprietan las espinas que hay en el corazón de mi amado JESÚS y
en el corazón mío, por la maldad de las almas pecadoras soy como paloma
en tejado de casa vacía, porque los moradores que hay en ella parece que
no estuvieran; en vez de darme consuelo, me lanzan piedras; como trigo
me dan granos vacíos y como agua me dan arena. Cuando las almas de mi
PADRE vienen a darme consuelo, los que deben cuidarme me apedrean. Que
no me den nada si no lo quieren, pero que no ahuyenten al que quiera
buscarme.
Benditos sean los ancianos de mi PADRE, que cuidan de mis hijos.
Benditos sean los que en mi advocación crean, porque en la casa de mi
PADRE hay gloria en abundancia para todos ellos.
Sé obediente hijo y espera rechazos. Bendice a mi PADRE, glorifica a mi
HIJO y al ESPÍRITU SANTO. Dadme muchos rosarios con los que te ayuden
intercediendo por las almas pecadoras. No admitas que reten tu fe; seré
tu SANTIFICADORA y tu SANTIFICADOR mi SEÑOR JESUCRISTO; hasta el último
leñazo que te den, sopórtalo con mansedumbre, por amor a CRISTO JESUS y
a tu prójimo.
No hables de los secretos que te he dicho, hastra que no te lo exijan
tus superiores o tu Pontífice; pues el primero, más penitencia te
pondrá; sé obediente y sumiso; yo estoy con él y contigo; no temas. Si
no te lo existen, mis palabras serán como sal que se hecha en la herida.
Ora por el compromiso que tienes y conserva la paz de tu espíritu. Mas
si te lo preguntan, diles de por qué la lengua se les vuelve un nudo
para proclamarme como MARÍA SANTIFICADORA; es que ¿Acaso después de mi
PADRE y de mi HIJO muy amado, no SOY YO la que santifico a las almas que
están para perderse? Pregúntales que si ese título no está de acuerdo
con lo que YO hago en el cielo con mi SEÑOR JESUCRISTO. Diles que, ¿Cuál
es el título de todas mis advocaciones, sino el de SANTIFICADORA de los
hijos de mi PADRE?
Si mi PADRE es el SEÑOR, YO SOY su hija y a la vez la esposa de su
SANTO ESPÍRITU, MADRE INMACULADA de su HIJO, toda sin mancha; así que
SOY LA SEÑORA DEL CIELO; si mi HIJO es el REDENTOR, YO SOY LA
CORREDENTORA; y si MI HIJO ES EL SANTIFICADOR, YO SOY LA SANTIFICADORA,
por gracias de MI SEÑOR y de mi HIJO.
Que algunos no se traguen la lengua para nombrarme SANTIFICADORA de
todos los hombres. M PADRE me SANTIFICÓ con la presencia del SANTO DE
LOS SANTOS en mi vientre; por lo tanto, SOY LA SANTIFICADORA, a cuyo
título deben honrarme.
Desde el año 1976, he mandado unos mensajes a los ministros de la
iglesia y casi todos les dieron la espalda a la MADRE DE DIOS; parece
que no temen al que me envió: ¿No significa nada que haya venido como
SANTIFICADORA de muchos pecadores, y mis revelaciones no tuvieron
ninguna validez? Pues bien, que miren desde el primer mensaje y se darán
cuenta desde dónde viene en desgracia vuestra tierra colombiana; también
se darán cuenta de que todos los mensajes se han ido cumpliendo por la
gracia de la TRINIDAD ETERNA.
Cómo es posible que viendo cómo varios de mis hijos se han levantado de
sus camillas, por la bondad de CRISTO JESUS; y conversiones de almas
pecadoras que vuelven a frecuentar los sacramentos y abundantes gracias
que el ESPÍRITUO SANTO derrama como lloviznas sobre el pueblo humilde de
mi PADRE, todas estas cosas y muchas más se han quedado en silencio como
siempre.
Benditos sean los ministros de mi PADRE que han visitado mi Santuario,
porque son su presencia han recibido de los dones que vine a traerles de
parte de JESUCRISTO para que sean más luz, para que los que están
ciegos, pues para los encargados de pastorear el rebaño de mi PADRE
fueron mis visitas y mis mensajes y todavía no los han entendido.
Diles que si no consagran a Colombia a mi CORAZÓN INMACULADO como
SANTIFICADORA, a mis pobres hijos les vendrán más desgracias, más
miserias y más angustia. No porque la DIVINIDAD ETERNA lo quiere, sino
por el abandono de los hombres que como fieras andan en los montes
pestilentes del pecado...
Porque la falta de oración personal y espiritual ha dejado un campo
abierto para que el mundo entre por todas las áreas posibles. No te
dejes menguar, habla de mi advocación con tu idioma humilde; el ESPÍRITO
SANTO les dará el don de entendimiento a los que estén contigo Porque si
alguien niega que estuve a tu lado aquí en tu país como LA SANTIFICADORA
de tí y de tu prójimo, también me negará como la INMACULADA CONCEPCIÓN,
porque son dos gracias que DIOS me ha concedido y que quieren decir lo
mismo en su orden.
Dadme muchos Rosarios a mi nueva advocación pidiendo la santificación
de los pecadores.
LA SANTÍSIMA VIRGEN bendijo a todos los que estábamos en la capilla y
fue saliendo lentamente como entró y sin darnos la espalda y en la mitad
del templo, dijo con voz muy cariñosa:
"No enviaré nada personal; espiritual, todo lo que me pidan, en nombre
de mi amado JESUCRISTO."